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miércoles, 15 de julio de 2015

Ni fue guerra, ni civil ni española. Fue una matanza de proletarios e intelectuales que osaron reclamar un sitio en la Historia: La Memoria al servicio de la Justicia. Día 196

Cuando los americanos sobrepasaban las Ardenas y entraban por el sur y los rusos llamaban a las puertas de Berlín en las postrimerías de la segunda hecatombe mundial, aún el criminal maestro de la propaganda Goebbels seguía convenciendo a sus ilusos y fanatizados alemanes del triunfo nazi y de la inminente derrota aliada, inventando armas secretas, fantaseando Cuerpos de Ejército inexistentes en rápido regreso a la patria o desvariando sobre irresistibles contraataques. Volvía Joseph a aplicar así lo más granado de su manual de manipulación de masas, resumible en máximas como "Miente, miente, que al final algo quedará [...] Cuanto más grande sea una mentira, más gente lo creerá..." o como "Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan". Pero su sentencia más conocida y universalmente practicada es la que expresa el famoso axioma "Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad". Tan simple y cínico método cuajó entre los millones de receptores del mensaje, puesto que durante veinte años Goebbels y sus compadres genocidas usaron el aforismo para convencer a sus fieles de la supremacía de la raza alemana, la maldad judía, la inferioridad comunista, los males de la democracia y la bondad del nacionalismo expansionista fundamentado en las guerras de agresión. Parece llevada con alfileres esta disgresión histórica pero justifico el traerla a colación porque si un criminal nazi y su aventajado aprendiz español Franco fueron capaz de convencer a 50 millones de personas de una mentira sólo a fuerza de repetirla, a mí me queda la labor bastante menos dificultosa de persuadir a los miles de lectores de TODOS LOS ROSTROS de que las verdades que tan machaconamente repito son sólo eso, verdades. Y las centro en tres ideas que consciente y planificadamente, casi de forma obsesiva, vengo reiterando en estas páginas, en listas, blogs y grupos desde hace ya 15 años. A saber, que la mal-llamada Guerra Civil Española...

- Nunca fue guerra, pues consistió en un salvaje atentado terrorista contra civiles, orquestado por funcionarios armados traidores apoyados por escuadrones de la muerte falangistas y cedistas.

 - Nunca fue civil, ni cainita, ni contienda fraticida, si no que consistió en una premeditada y alevosamente preparada labor de exterminio de proletarios, obreros y trabajadores inocentes desarmados, ordenada por el Capital, la oligarquía y la Iglesia contra las clases medias y bajas que se habían atrevido a alzar la cabeza exigiendo justicia y redistribución de la riqueza.

- Nunca fue española, pues miles de bárbaros al servicio de la plutocracia internacional (17.000 nazis alemanes, 60.000 fascistas italianos, 15.000 viriatos portugueses, 100.000 mercenarios moros, 2.000 ultras franceses e irlandeses y un largo etcétera de otros invasores) con el apoyo de sublevados patrios, cometieron en nuestras tierras cientos de miles de asesinatos.

Refugiados en Toledo. 1936. Fuente primaria BNE

Refugiados en Toledo. 1936. Fuente primaria BNE
Y será por mor de repetirla hasta la saciedad, pero la especie que difundo va calando entre tirios y troyanos hasta el punto de que poco a poco se ha ido convirtiendo en un lugar común entre aquellos que escriben sobre amos, bárbaros sicarios y víctimas idealistas en la España del siglo XX.

Columna franquista compuesta en su mayor parte por mercenarios moros. Fuente: alcantara.forogratis.es

Entrada de los nacionales en Constantina. Fuente: joseantoniobru.blogspot.com

Toma de Aracena por las columnas de la muerte de Rafael Medina, duque de Medinaceli, y Ramon de Carranza. Fuente: memoriadehuelva.wordpress.com

Toma de un pueblo extremeño. 1936. Fuente: www.foropolicia.es

Prueba documental indiscutible de este argumentario trinitario es su correspondencia literal con la realidad documental y con la suerte, la desgracia más bien, de millones de republicanos asesinados, desaparecidos, apresados, torturados y oprimidos. Aporto hoy una más de entre tantas, no como mi tributo diario a aquellos que buscan en mis letras una visión romántica o morbosa del conflicto, no, si no como una truculenta muestra más del horror que sembraron por toda España los fascistas siervos de sus ricos amos para volver al redil a las ovejas descarriadas:

"El Casar de Escalona (1.863 habitantes en 1936). Las elecciones de febrero dieron la victoria a la Candidatura Antirrevolucionaria, aunque de forma ajustada. Apenas hubo Reforma Agraria [ni ocupaciones ni saqueos]. Comenzada la guerra, y a pesar de la fortaleza sindical, de que el pueblo se organizó revolucionariamente y de que el Ejército republicano organizó allí una segunda línea de contención tras la caída de Talavera [...], no hubo ninguna víctima derechista. Incluso los líderes frentepopulistas locales evitaron la detención y el paseo de algún otro desafecto tal como pretendías los milicianos foráneos. El día 15 de septiembre las tropas [de la columna franquista de] Castejón tomaron el pueblo no sin regular resistencia por parte de las unidades milicianas allí atrincheradas. Se combatió fuertemente por la torre de la iglesia. Siguió una razzia en la que los conquistadores eliminaron a los combatientes prisioneros para, a renglón seguido, hacer salir a todas las familias a las puertas de sus casa. En esa situación comenzaron los saqueos, los robos y las violaciones. Regulares y legionarios asesinaron al menos a 11 vecinos. Luego la tropa [fascista] recibió la orden de abandonar el pueblo que sería retomado dos días más tarde. Interín, fuerzas del Ejército republicano y de las milicias volvierona  tomar posiciones, en el pueblo ya vacío de vecinos, huidos ante el terror vivido y por lo que podía sobrevenir. Cuando el día 17 unidades de Castejón reforzadas con otras de Asensio tomaron definitivamente El Casar, algunos vecinos escondidos en los alrededores regresaron con banderas blancas creyendo que lo peor ya había pasado [...] Craso error: otros 12 vecinos perderían sus vidas en la limpieza posterior (hasta octubre) y otros 14 desaparecieron en un camión, probablemente fusiladas en el puente del Alberche".




Prisioneros republicanos en Seseña. Octubre 1936 . Fuente: toledogce.blogspot.com


Iglesia de El Casar de Escalona, donde en 1936 los último milicianos republicanos resistieron durante un tiempo los cañonazos y el asalto de la columna de Castejon. Los tomados prisioneros con vida fueron inmediatamente asesinados.

 El comandante Castejón, sentado con bastón, segundo por la izquierda. Fuente: ABC.es

El asesino y genocida comandante Castejón. Fuente: elmundo.es

A resultas de estas arbitrarias salvajadas, los vecinos asesinados fueron enterrados ignominiosamente, sus mujeres e hijos cargaron para siempre con el estigma de ser familias de rojos, se les aplicó la Ley de Responsabilidades Políticas, recibieron multas, fueron depuradas con la pérdida de sus empleos, no consiguieron cartillas de racionamiento y penaron de por vida su condición de izquierdistas o de haber sido escogidos al azar como ejemplarizantes víctimas propiciatorias para amedrentar, aterrorizar y reconducir al redil a los humillados proletarios.

Las fuentes de las fotografías son diversas. El párrafo entrecomillado que relata el asalto de El Casar es obra de José María Ruiz Alonso, en su investigación titulada "Nuevos datos sobre la represión franquista en Toledo", dentro del libro "La Guerra Civil en Castilla-La Mancha, 70 años después". Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha.

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